Hacer

ser freelancer en 3.000 palabras

Ese es mi tuit pineado hace un año y considero que me define bastante bien. Toda la vida crecí admirando a mi mamá por su fuerza, energía, inteligencia y carácter, que a pesar de vivir en una época machista con prácticamente nula presencia de mujeres en posición de directorio siempre la llevó a alcanzar esos lugares de toma de decisiones en las corporaciones en las que trabajaba.  Recuerdo mirarla salir a la mañana para el trabajo, hermosa e impoluta con su traje de dos piezas, y pensar: ese tipo de mujer voy a ser yo cuando sea grande.

Con los años fui creciendo, los tiempos cambiaron y empecé a descubrir nuevos caminos que habían sido recientemente habilitados gracias a internet y la globalización. Me di cuenta de que para tener una carrera fructífera que me satisfaga el puesto en directorio en una gran empresa no era el único camino, y que de hecho quizás no era el que más encajaba con mi personalidad. Así fue como de a poco me fui metiendo en la vida/montaña rusa del monotributista. Romperla en mi carrera y ser una mina fuerte e independiente como mi mamá sigue siendo una de mis mayores prioridades, pero cambié zapatos por pantuflas y café to-go por un termo floreado de mate. Escribiendo esta nota desde un barcito de Berlín, ciudad desde la que estoy trabajando hace un mes, puedo decir que no me arrepiento en absoluto de esa decisión.

Pero si bien hoy puedo viajar, tengo mis clientes y estoy cómoda con mi laburo, a lo largo de estos ya cinco años como trabajadora independiente (si recién cayeron a esta nota y quieren ver mis laburos pueden hacerlo en mi página web) tuve muchos altibajos. Muchos. Y si bien la vida freelancer se suele vender hacia afuera como un prado de rosas maravillosas que huelen muy parecido al amor, la vida real no es siempre ni tan brillante ni tan meritócrata como nos hacen creer esas cuentas de emprendedores motivacionales de instagram. Sí, soy feliz siendo freelancer y por eso elijo este estilo de vida todos los días, pero hay un montón de factores más a tener en cuenta antes de decidir si tirarse o no a esta pileta. Y como siempre me llegan preguntas sobre esto (es tremendo el interés que genera el tema) pensé en armar este posteo de manera colaborativa: le pedí a quienes me siguen en instagram que me dejen sus dudas al respecto, junté CIEN (fah), las englobé en distintas temáticas generales y me dispuse a contestarlas acá. Desde ya que todo lo que pongo en esta nota es mi opinión y mi perspectiva y nada se plantea como verdad absoluta, a través de mi visión personal y completamente subjetiva de cómo es ser freelancer lo que intento es despejar dudas, aportar otro punto de vista al debate, compartir algunos datos y contactos que pueden ser de interés y dejar algún que otro consejo por si a alguien pensando en lanzarse a este mundo le sirve. Nada más. ¿Tamo ready? Vamos con 15 puntos, que es un número redondo y piola que no me afecta el TOC.

  1. La meritocracia es una mentira y la vida freelancer no es la excepción

Para empezar me parece responsable aclarar esto por enésima vez: en carreras creativas largarte de golpe porrazo a ser freelancer no depende exclusivamente de tus habilidades. Simplemente no es así. Obviamente las habilidades son un factor importantísimo, pero hay muchos otros y negarlos me parece un cocktail seguro para la frustración. Renunciar a la relación de dependencia no suele ser algo que pase de un día para el otro, a menos que tengas familiares que te banquen, no pagues alquiler, poseas ahorros o todas las anteriores. O quizás no tenés nada de lo anteriormente mencionado pero venís sosteniendo tu emprendimiento hace un tiempo de manera simultánea con tu trabajo y creés que ya va siendo hora de despegar.  Sea como sea, es necesario tener cierta seguridad para largarse. Yo renuncié a la relación de dependencia ya teniendo algunos clientes (aunque muy pocos) y algunos ahorros (aunque no suficientes) y de todas formas si no hubiera tenido el apoyo económico de mis viejos durante los peores meses de esa emancipación laboral, cuando se me caían los clientes y no llegaban nuevos, seguramente ya hubiera vuelto llorando al cobijo de la relación de dependencia. Lo que quiero decir es que en la lotería social, la realidad es que tuve suerte. Estoy totalmente a favor de que todo el mundo siga sus sueños freelancers, pero creo que es responsable recomendarles que antes de tomar una decisión apresurada piensen con un lente realista si es o no el momento y contexto para hacerlo. Pueden, obvio que pueden, solamente digo que hay que ser realistas y planificar, porque el “follow your dreams, quit your job” suena muy bonito pero no paga las cuentas, ni tampoco lo va a hacer la persona que tan irresponsablemente posteó eso en instagram sin saber quién estaba del otro lado.

  1. Quizás ya conozcas a tu primer cliente

Mi primer cliente fue Lectorati, la primera red social de lectores de Latinoamérica. Quien estuvo detrás de ese voto de confianza fue Ramiro Fernandez, creador de esa red y un gran profesor de digital que tuve en un curso anual de creatividad que hice hace ya 7 años. Cuando Ramiro se enteró de que me había largado a laburar independiente junto con Mer (mi ex socia), me dijo que yo siempre le había llamado la atención en clase y que estaba dispuesto a confiar en mi trabajo. Basándome exclusivamente en mi experiencia personal, creo que los primeros clientes es más factible conseguirlos por contacto. Hacé cosas, movete, andá a meetups, estudiá todo lo que puedas, socializá… nunca sabés en qué momento se puede dar ese match. También tené en cuenta que si no tenés experiencia probablemente a tus primeros clientes tengas que cobrarles menos de lo que cobra alguien que sí, y eso está BIEN. No es regalarse, es conseguir una oportunidad real de conocimiento, práctica y mejora que encima es paga. Qué má queré. 

  1. Ok, ya conseguí el primer cliente, ahora qué.

Una vez pasada la traba del PRIMER CLIENTE en mayúsculas, conseguir los demás clientes es un poco menos difícil (al menos ya tenés algo real para mostrar y una persona real de referencia). En mi caso los clientes que fui consiguiendo después del primero fueron también por contactos que fuimos generando con mi socia entre conocidos de ella y conocidos míos, pero principalmente personas que nos encontramos trabajando en La Maquinita, un espacio de cowork en el que sigo laburando hasta hoy. Hay cada día más espacios como este y son un semillero de contactos y networking que, bien aprovechados, pueden resultar clave en el desarrollo de una vida freelancer fructífera.

Además, algo que ayudó y ayuda muchísimo a mi carrera freelancer es nada más y nada menos que instagram: si bien muchas personas usan esa red social solo para postear fotos en la playa, si trabajás en digital yo la veo como un canvas en blanco para desplegar todo lo que sabés hacer. Con cada contenido que posteo trato de aportar valor alrededor de diferentes temas que me interesan y a la vez de hacer un statement sobre quién soy, cuáles son mis habilidades y cómo me desenvuelvo en redes sociales. Y fue a través de instagram que llegó a mí uno de mis clientes más grandes actualmente, Penguin Random House. Una chica que conocí en un retiro de yoga me empezó a seguir y a los 2 años me ofreció un trabajo: resultó que trabajaba en marketing en la editorial. Probablemente esos dos años viendo mi contenido le resultaron prueba suficiente para entender cómo comunico y confiarme la comunicación de su empresa, trabajo que hoy sigo manteniendo generando contenido para sus cuentas de instagram de libros de amor (Historias que Enamoran) y libros de bienestar (Libros Para Vivir Mejor).

Para conseguir clientes también existen portales de trabajo independiente como Workana, Fiveer o Freelancer.com. Yo nunca los usé, pero son otra alternativa dependiendo del rubro en el que te desenvuelvas.

Por último, me preguntaron si hago “cold e-mailing”, es decir mandar mails no solicitados ofreciendo mis servicios. La realidad es que lo probé en épocas desesperadas y casi da frutos pero al final no los dio, y preferí no volver a hacerlo más. Soy mucho más partidaria de atraer a los clientes con mi contenido que de ir a acosarlos, pero es solamente mi opinión basada en mi experiencia. A otra gente quizás le funciona.

  1. Cómo armar un porfolio cuando recién arrancás

Si no tenés ningún cliente probablemente estés en ese círculo vicioso en el que te piden experiencia para mostrar, no tenés, por eso no conseguís clientes y así en un loop infinito. Un gran hack para mí en este aspecto son los passion projects: un proyecto creativo sostenido en el tiempo que te posicione en algo de tu interés. Porque creo fervientemente en los Passion Projects *mete chivo* es que doy un workshop sobre esto con bastante regularidad (el cual siempre anuncio por instagram), pero si querés ver algunos ejemplos propios uno de ellos es este mismo blog que estás leyendo. Cuando decidí que quería conseguir clientes de blogging se me ocurrió armar este espacio para que oficie de porfolio de mi trabajo escrito, y así fue como surgió empezar a generar contenido y notas para el blog de La Maquinita Co y para el de Eklos, la aceleradora de startups de AB InBev. Si el cliente de tus sueños no llega, inventalo vos, manifestalo, largalo al mundo y probablemente termine llegando solo… Pero es importante que lo esperes en movimiento.

Una vez que tengas cosas para mostrar, armarte una página web a mí me parece fundamental. En este punto existen opciones gratuitas, como Wix, pero yo siempre prefiero hacerlo ad hoc con algún profesional (preferentemente amigo y obviamente, pagando). La web de Lila la hizo Cintia y el branding, Mark, ambos grandes amigos y talentosos diseñadores.

Por último, gastar plata en tu proyecto es una manera de decirle al Universo que vas en serio. Si no invertís vos tiempo, plata y confianza en tu proyecto, ¿quién lo va a hacer?

  1. EL AMIGO MONOTRIBUTO

Si sos freelancer necesitás ser monotributista, obvio, pero no voy a meterme en este tema sobre el que ya hay miles de notas super completas en la vasta interné. Además voy a ser sincera de entrada: soy una analfabeta tributaria. No entiendo nada de toda esa burocracia impositiva y no me interesa entenderla, porque para eso ya hay profesionales que la comprenden de pe a pa, así que apenas puedas conseguite un buen contador que te de una mano. Yo hago todos estos trámites con Marcos (marcos.serniotti@gmail.com) que me copa porque aparte de ser un genio tiene mi edad, lo cual hace que nos entendamos bien. Y ya que estamos: ¡Dale la chance a otros contadores jóvenes! Probablemente estén en la misma que vos buscando clientes y puedan llegar a un acuerdo fructífero para ambas partes.

  1. ¿Se justifica un coworking?

Sí. Con conseguir un cliente ahí adentro, el espacio ya se paga solo. Eso sin contar lo práctico que es tener tanto talento en un mismo lugar: lo que sea que pida tu cliente, aunque esté fuera de tu alcance, seguro alguien ahí lo va a saber hacer. Y además es muy bueno para el cerebro salir un poco de casa, socializar con otros y tener una frontera física y palpable entre la vida personal y la laboral. A mí este factor mental me resulta fundamental para sentirme sana y balanceada.

  1. La organización es clave

Para organizarme el cowork me resulta importante, pero también lo es la optimización del tiempo. Si bien no tengo una rutina religiosamente establecida, intento levantarme todos los días más o menos a la misma hora y sentarme a laburar la misma cantidad de horas que estaría haciéndolo en un trabajo fijo. Obviamente me tomo licencias, pero me parece importante estar “en el trabajo” porque siempre hay algo para hacer: si no es un pendiente o un pedido de un cliente es actualizar mi página web, postear algo acá o en mi cuenta instagram (parece una estupidez esto que digo, pero realmente veo a mi instagram personal como un cliente más).

Otra cosa que me ayuda mucho es tomarme un ratito los domingos a la noche para hacer una lista de todas las cosas que tengo que hacer en la semana y distribuirla por días (me gusta arrancar los lunes sabiendo exactamente qué tengo que hacer). Para esto uso papel y lápiz, y después lo vuelco en Asana, una app gratuita para organizar tareas. Creo que para ser freelancer es muy importante ser organizado, constante y tener empuje, primero para conseguir clientes y segundo para no andar corriendo atrás de los deadlines en un pico de estrés. Nadie quiere un pico de estrés.

  1. Cómo ponerle precio a tu trabajo

Esta pregunta me la hicieron miles de veces y nunca respondo un número específico. Honestamente no tengo ganas de hablar de mis ingresos personales, pero además el armado de un presupuesto depende de mil factores. Ponerle precio al laburo es algo tan personal como variable y creo que el mejor consejo que puedo dar al respecto es el mismo que me dieron a mí cuando empecé: ponele un precio a tu hora. Pensá por cuánta plata te convence estar sentado una hora trabajando, calculá cuánto tiempo te va a llevar el trabajo en cuestión (siendo honestos, no sobreoptimistas) y hacé las cuentas. En mi experiencia este método es infalible y siempre me da presupuestos razonables.

  1. ¿No hay un contratiiiiiito para mí?

Esto me lo preguntaron bastante, y la verdad es que yo no hago contratos. Si podés hacerlo obviamente hacelo, pero yo las pocas veces que intenté que un cliente firme uno fracasé estrepitosamente. Simplemente me dijeron que no, ¿Y qué voy a hacer? ¿Irme? Resulta algo muy bonito pensar en una relación contractual, pero en el mundo freelancer y habiendo tanta oferta informal atar a un cliente legalmente me parece una preciosa utopía. Esto hablando siempre de clientes chicos y medianos, claro, porque todos los grandes con los que trabajé siempre me hicieron firmar contrato anual. Eso para mí es espectacular, porque me asegura que por al menos un año voy a tener esa entrada fija. Igual de nuevo: esta es solo mi experiencia. Si tenés la posibilidad de armar un acuerdo firmado, ni lo dudes.

  1. Estabilidad económica: ¿un unicornio freelancer?

Si bien no tengo sueldo ni aguinaldo, los clientes fijos por fee resultaron ser mi mejor estrategia para alcanzar algo parecido a la estabilidad económica. Si lográs tener una base mínima de clientes fijos y arriba sumarle los estacionales que vayan llegando, para mí alcanzás la proporción áurea de independencia y estabilidad.

Otra alternativa es pensar un “sueldo” y si algún mes ganás más, reservarlo para otro mes en el que ganes menos, asegurándote así un ingreso fijo estable. Yo intenté hacer esto alguna vez pero fracasé rotundamente. Le deseo mucha suerte a quienes lo intenten.

  1. Autobombo, autobombo, autobombo

Este para mí es un punto clave del freelanceo, creo que ser extremadamente humilde con respecto a tus habilidades no sirve a la hora de autopromocionarte. Yo dejé la timidez y las ganas de no llamar la atención de lado hace rato, y ahora cada dos por tres estoy haciendo autobombo de mis proyectos creativos, trabajos, ideas etc en mis redes sociales. Tratate como si fueras tu mejor cliente y si considerás que tenés con qué, creetela un poquito. Para que otros te vean en un mundo tan ruidoso y lleno de cosas, hacerse notar resulta una necesidad. La timidez acá no sirve para nada.

  1. Cuando el laburo desafía los valores morales

Este es un temón para mí siendo vegana. Durante un tiempo (cuando aún era vegetariana) tuve como uno de mis mayores clientes una cadena de cervecerías artesanales muy conocida, la cual además de birra vendía hamburguesas y otros productos cárnicos. Cada vez que posteaba una foto de carne me moría por dentro, y no veía la hora de poder dejar eso atrás. Recién ahora estoy en una postura en la que puedo elegir con quién trabajar y con quién no (hace poco rechacé una oferta de un trabajo porque los productos eran de cuero, y otro porque utilizaba lácteos), pero esto no fue siempre así y creo que hay que ser realistas también en ese punto. No justifico ni digo que haya estado bien dejar de lado mis valores a la hora de laburar, pero en su momento en mi caso era eso o no trabajar y opté por la primera opción. Tampoco estaba tan metida en el veganismo ni hacía tanto activismo en redes como hago ahora. De todas formas, en el contexto de nuestro país elegir no es siempre posible, y esta es una pregunta que te vas a tener que hacer a vos mismo si tenés valores muy marcados. ¿Estás dispuesto a ceder? ¿Hasta dónde?

  1. Amigos y precios bajos

También me preguntaron mucho por este tema y solo tengo una cosa para decir: si tus amigos te quieren, no te van a pedir una rebaja. Vos les ofrecés lo que creés que vale tu trabajo, filtrado ya por vos mismo teniendo en cuenta el descuento que quieras y puedas hacerles. Si te discuten el precio, poneles un límite. Uno sabe hasta dónde puede dar, y si el otro no puede pagarlo debería decir que no y listo. Discutirle precio a un amigo me parece de muy mal gusto, y quien debería sentirse mal por hacerlo es él, no vos por marcárselo.

  1. ¿Cuánto se tarda en ver los frutos?

Esto es super relativo y subjetivo. En mi caso, recién a los 4 años de trabajar independiente pude decir que finalmente me sentía establecida, cómoda y segura. Hay gente que la pega de una, gente que tarda más, gente que nunca lo logra… Es relativo.

  1. Estar disponible 24/7 es kamikaze

Tratá de no estar disponible eternamente. Si un cliente me escribe a la noche, a menos que sea muy urgente, le digo que lo hablamos al otro día a la mañana. Generalmente la gente se ubica, pero si ves que les diste la mano y te están tomando el codo siempre es importante remarcar sutilmente que vos también tenés una vida. No hace falta decir nada más que eso, “mañana lo vemos”, y ya se entiende el mensaje. A veces siendo freelancer uno se siente tentado a llevar el trabajo a todos los aspectos de la existencia todo el tiempo (fui y soy aún muchas veces culpable de esto), y está mal. La vida es mucho más, aunque a veces nos cueste darnos cuenta.

 

Bueno, ya escribí suficiente y creo que con esto contesté casi todas las dudas que me mandaron. Dicho esto: muchos éxitos si decidís tirarte del avión. Da vértigo, pero la vista es espectacular.

 

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2 Comments

  • Reply
    Cele
    23 mayo, 2019 at 2:36 am

    Me encantó el post. Estoy justamente por migrar a la vida freelancer dsp de años de laburar en relacion de dependencia, y es tal como decís. Me encantó q menciones que es difícil largarse si no tenes ahorros, o padres q te banquen, o no necesitar pagar alquiler, porque es justamente lo q me pasa a mí jaja. Buenos consejos, q aunque mí profesión sea otra, sirven. Gracias!

  • Reply
    Marina
    23 mayo, 2019 at 12:55 pm

    Por favor, me siento un poco acosadora siguiendo todos tus pasos en tus redes, pero cada vez que te leo quedo embelesada. Inspirás mucho, y tus consejos se reciben con la calidez con la que vendrían de una persona cercana, así que ¡gracias por el post! <3

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