Quiero Aprender

Domando a la perra

Una vez leí una definición muy simple (y a mi criterio, acertada) sobre que en el mundo hay dos categorías de personas, definidas ambas según su tipo de conducta social. Estos dos tipos son los extrovertidos y los introvertidos. Paso a definir brevemente cada uno:

EXTROVERTIDOS

Personas que necesitan de un entorno social para revitalizarse. Les encanta estar con amigos o familia, sea para salir o para estar en una casa sin hacer nada: adoran la buena compañía y pueden pasar días con gente sin problemas. Este tipo de gente recarga energías mediante los momentos sociales, se llenan de vitalidad, de fuerza, de ganas cuando están rodeados de otras personas.

INTROVERTIDOS

Personas que necesitan de momentos de solitud para revitalizarse. Los eventos sociales (si bien pueden agradarles) resultan un esfuerzo desgastante, y llega un punto en el que se les acaba la batería y necesitan aislarse y tener su momento a solas, en silencio. Este tipo de gente recarga energías aislándose en su propio mundo personal hasta volver a estar listos para salir al mundo exterior.

No me cabe ninguna duda de que yo entro de cabeza, de palito, de bomba y de espaldas en la segunda definición: soy una persona introvertida. Disfruto de los momentos sociales pero en su justa medida: me consumen la energía, no puedo juntarme varios días seguidos con mis amigos (si bien los amo eh, hola si están leyendo esto los amo) porque en el medio necesito frenar una noche y quedarme sola en mi casa, con mi música, mis gatos, mi silencio, mis libros y mi té. Siempre fue así.

Esta introducción viene a colación de una segunda característica de mi persona, que viene de la mano con mi personalidad introvertida y asumo que la de la gran mayoría que se encuentre dentro de esta segunda categorización:

Soy muy introspectiva.

Mis horas de solitud son mis momentos de introspección. Me parece que la piedra fundacional de la evolución personal es justamente esto: creo que no hay posibilidad de mejorar como ser humano si no estás constantemente revisándote a vos y a las cosas que te pasan. ¿Por qué sentís lo que sentís? ¿Por qué hacés lo que hacés? ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Por qué te pasó A o B? ¿Qué te hace sentir eso? ¿Qué lección tenés que aprender de lo que te pasó?

En una de esas evaluaciones personales (la más intensa de todas: el balance de fin de año *música de suspenso: pam pam paaaam*) me encontré con uno de mis mayores defectos, que me persiguió toda la vida pero que nunca había podido ver con claridad. Es decir, sabía que existía pero lo evadía, no lo podía mirar a los ojos hasta ahora que me animé a enfrentarlo.

¿De qué estoy hablando?

Estoy hablando de LA INCONSTANCIA.

Esa desgraciada que me siguió toda la vida a todos lados, reflejándose en todo lo que decido hacer (incluso en este blog… ¡La última vez que escribí acá fue en septiembre!). Me persigue, me acecha de cerca, tiñe todas las cosas que hago. Hablando desde mi experiencia… ¡La puta que es difícil ser constante! Las cosas están buenísimas cuando son nuevas pero a medida que se gasta esa novedad (desgaste que ocurre cada vez más rápido) desaparece el impulso inicial y es reemplazado por una desidia absoluta. ¿Qué mierda es esto? ¿Alguna vez me pareció emocionante? Qué embole. Lo hago mañana. La semana que viene. El mes que viene. El año que viene. ¿De qué estábamos hablando?

Bueno querida, no es así: en la vida si querés algo tenés que ir a buscarlo y trabajar todos los días para mantenerlo. Toda esa pernafalia de que “las relaciones son como una plantita: hay que regarla todos los días” es totalmente real y aplicable a la relación más importante que tenemos, que es la que llevamos desde que nacemos hasta que nos morimos: la relación con nosotros mismos.

Dicen que el primer paso hacia solucionar un problema es poder verlo, así que ya avancé un casillero. ¿Y ahora? Bueno, ahora es cuando entra la planificación de la estrategia. A mi me persigue la perra de la inconstancia, pero sea cual sea la que te siga a vos lo mejor que podés hacer una vez que la miraste a los ojos es hacerla tuya. I’m gonna make you my bitch, bitch.

Para esto elaboré un pequeño plan de acción, que es el que yo estoy tomando para domar a la perra inconstancia. Creo que aplica a cualquier otra perra que pueda estar siguiéndote, así que si querés aplicarlo, be my guest. Son cuatro pasos bastante simples:

1- Reconocer que te está siguiendo una perra, una que te molesta mucho. Te huele, te ladra, te gruñe, te sigue de cerca pero no se deja tocar. Bueno: date vuelta, acercate, agarrale la carita (despacio, para que no se enoje ni te muerda) y decile:

Te voy a hacer mi perra.

¡Pero decíselo de verdad! Aunque suene loco, tarado, desvariado, un día que no haya nadie en tu casa hablale en voz alta y decile que la vas a hacer tu perra. Llamala por su nombre, en mi caso: Inconstancia, este año te voy a hacer mi perra. Sacate el miedo al ridículo, que nadie te está mirando: hacelo sonar, decíselo fuerte, gritáselo, cantáselo. Es como cuando en la clase de Defensa contra las Artes Oscuras le enseñaban a los alumnos de Hogwarts a enfrentarse a sus miedos mediante un Boggart: tenés que ridiculizar tu miedo para sacarle el manto negro. Gritale RIDDIKULUS con un lápiz como varita, hacele saber que la podés domar y que te podés divertir en el intento.

2- Una vez que hayas mirado a tu perra a los ojos, es muy importante que puedas entender su origen. Todo lo que somos tiene una razón de ser, así que preguntate: ¿De dónde viene? ¿Qué busca? ¿Por qué me sigue? ¿Desde cuándo? ¿Por qué está enojada? ¿Por qué no se deja tocar? ¿Está cansada? ¿Qué necesita?

3- Pasados los dos primeros pasos (¡yay! ¡ya estamos en la mitad!) el siguiente avance está en elaborar un plan de acción para domar a la perra. ¿Qué cosas podés hacer día a día (a lo largo de la semana, mes, año) para ir dando baby steps hacia la doma completa? No hace falta que sean acciones muy complejas, sincerate completamente con vos y preguntate realmente qué podés hacer para contribuir al control de la bestia. En mi caso, por ejemplo, una de mis estrategias de domación surgió este año cuando se me ocurrió crear un Club de Lectura (ya haré un post al respecto más adelante). De esta forma me obligo a leer al menos un libro por mes, y juntarme de manera religiosa con otra gente a debatirlo. Es una forma de asumir un compromiso anual y constante con una causa, y simultáneamente enriquecerme tanto intelectual como socialmente (ya les dije que soy introvertida, así que hay un plus de esfuerzo en ese punto).

4-Una vez que reconociste a la perra, te sacaste el miedo, la miraste a los ojos, entendiste de dónde vino y elaboraste un plan solo te queda una cosa… Stick to the plan! Este punto es doblemente difícil para los que somos perseguidos por la perra de, justamente, la inconstancia, por eso en mi caso me parece el ítem más importante de todos: ponete un plazo de mantenimiento para que no se vea tan eterno, y una vez pasado ese plazo elegirás si renovar o no el contrato, a sabiendas de que esa elección no fue sesgada por ella (LA PERRA) sino por tu propia voluntad. Que decidiste tomar las riendas sobre tu vida, domar a la perra y ponerla en su lugar con firmeza, amor y, por qué no, un par de Scooby Galletas.

Feliz doma.

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10 Comments

  • Reply
    Chiara
    23 enero, 2016 at 1:30 pm

    Yo no se si te lo recuerdan a menudo pero sos una genia, con todas las letras.
    La forma en que escribís me parece súper original, interactiva, explicativa y muy divertida. No se si éstas buscando que así sea pero si no, lo estas logrando por demás.

    Creo que me identifico bastante con la perra de la inconstancia, es jodida la guacha.
    Uno de mis objetivos para desafiarla era subir una foto por día en instagram pero estoy un poco lejos de cumplirlo. O tal vezr retomo y no me para nadie, veremos. Va de la mano con progresar así que tengo trabajo que hacer.

    Te mando un abrazo. Y que tengas un mundo día!

    Chiara.
    Ig: @chiaragravagna

    • Reply
      Lali Bonomini
      23 enero, 2016 at 10:24 pm

      ¡Qué lindas las cosas que me decís! Muchas gracias 🙂 me llena saber que a alguien le llega y le gusta lo que busco transmitir.
      En cuanto a lo de la perra: es una jodida… pero nosotras somos más jodidas *pela el látigo de domadora*. Está bueno lo que te propusiste con instagram, es el tipo de mini desafíos de los que hablaba. Éxitos con eso! Y besos para vos.

  • Reply
    Sabrina
    23 enero, 2016 at 2:08 pm

    Empecé el año con mi propia estrategia: los writing prompts que encuentro en internet (o los que me invento yo, eso hace que el ejercicio sea casi infinito). Escribo todos los días un poco. De hecho, desde que empezó la semana, escribo varias horas diarias.
    Lo importante es encontrarle el gusto y no hacer las cosas por obligación, al menos así lo veo yo. Cuando uno hace algo por obligación siempre hay un dejo de pesadez en el fondo. En cambio, cuando lo disfrutás te nacen las ganas de hacer eso, ya sea leer, escribir, dibujar o lo que sea que quieras hacer.

    En fin, estoy divagando. Muy lindo el blog, saludos a los que me conocen.

    • Reply
      Lali Bonomini
      23 enero, 2016 at 10:26 pm

      ¡Es cierto! Los challenges son re esto: domar a la perra.
      Coincido en que es importante no hacer las cosas por obligación y encontrarle el gusto, pero al menos en mi cuadro perrístico tiene que haber un poco de ‘forzarme a’, porque no es que no disfrute de lo que estoy haciendo, es simplemente la inconstancia diciéndome que deje, que le da paja, que ya fue. A veces en la repetición y la disciplina se vuelve a encontrar el gusto. O así lo veo yo 🙂

  • Reply
    Laura
    18 marzo, 2016 at 10:09 am

    Hola, sos una genia. Por favor escribí un libro de consejos para ser feliz. Yo lo compro. Beso!

    • Reply
      Lali Bonomini
      29 septiembre, 2016 at 12:16 am

      Leí esto dos siglos más tarde, pero gracias 🙂 No sé si tengo consejos para ser feliz pero lo puedo intentar jajaja

  • Reply
    Yessica Pereyra
    29 septiembre, 2016 at 12:06 am

    Hola Lali! Bueno para arrancar la perra de la Incostancia es una de esas perras que están en tu vida y te das cuenta que es eso cuando otra persona la describe (como lo estas haciendo vos) porque la está reconociendo y yo la reconocí leyendo tu blog, dandome cuenta al mismo tiempo que hay otras perras que también andan ladrandome constantemente todos los días, y una es la Ansiedad. Hay algo que me pasa que al leer tu blog, o las publicaciones que escribis con las fotos de tu Instagram es que me meto tanto que la maldita Ansiedad se va, o por lo menos me deja leer tranquila te lo juro no se, yo pienso que es porque le das en el clavo y me siento muy bien, transmitis energía y buena vibra y enserio traspasa la pantalla de mi celu jaja. Voy a seguir leyendo y gritarle a estas perras que andan dando vuelta siempre, ladrandome por cualquier cosita que haga, te voy hacer caso!
    Perdón si es muy largo esto tenía que expresarme! Te mando un beso y no dejes de expresarte que tenes lectores que le hace bien leerte, una soy yo. Miles de gracias

    • Reply
      Lali Bonomini
      29 septiembre, 2016 at 12:17 am

      Qué linda firma!!! No sabés lo feliz que me hace sentir que algo que escribo le borra la ansiedad a alguien, aunque sea por un ratito. Gracias por decírmelo, y toda la fuerza del mundo para domar a esas perras 🙂

  • Reply
    María Valdez
    6 febrero, 2017 at 3:10 pm

    Estaba en unos de esos momentos de instrospección. Vaso de agua, velita prendida, libro , mi perrita y pense ” voy a ver que encuentro en el blog de Lali”. Justo lo que necesitaba , la analogía con Harry Potter me encanta jaja. Gracias !!! Beso.

    • Reply
      Lali Bonomini
      8 febrero, 2017 at 1:51 am

      gracias a vos por compartirme cómo te hizo sentir 🙂 me alegra que haya sido justo lo que necesitabas en tu momento de introspección, y me halaga que vengas a buscar acá justo en esos momentos tan especiales.
      abrazo enorme!

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