Quiero Aprender

No hables en el supermercado sobre lo que viste en el bosque

¿Nunca tuviste la sensación de haber vivido una experiencia sobrenatural, por más pequeña que haya sido? ¿Algo no terrenal, un pensamiento más grande que vos, una visión trascendental, espirtual, profunda y tan especial que querías salir corriendo a compartirla?

Hace unos meses leí ya-ni-sé-dónde una frase que me quedó grabada a fuego y que se relaciona con la pregunta que acabo de hacer. La frase dice: ‘Don’t talk at the supermarket about what you saw in the forest’, lo cual en español se traduce como ‘no hables en el supermercado sobre lo que viste en el bosque’.

Durante mi vida pasé por muchas etapas. Fui católica por herencia en mi infancia, luego atea por elección en mi adolescencia y ahora en mi adultez no tengo ninguna etiqueta pero definitivamente no es ninguna de las dos anteriores. No soy católica y no soy atea: creo en un montón de cosas que no me voy a poner a escribir acá por, justamente, el título de la nota. Algún día con un té de por medio quizás se los pueda contar. O quizás no, y ahí es donde quiero hacer foco con este post: en la importancia de aprender a identificar las veces en que es mejor elegir no compartir nuestra espiritualidad.

En este mundo tan diverso, por suerte, podemos elegir creer en lo que queramos. Quizás tenés un Dios, tal vez tengas un montón, o a lo mejor no te convence ninguno. Quizás venerás animales, tótems, estatuas, personas o formás parte de la Iglesia Maradoniana. Creas en lo que creas, este consejo es para vos: no hables con cualquiera sobre espiritualidad, y sobre todo, no lo hagas en cualquier momento o lugar.

En mi caso fueron muchas las veces que intenté compartir con otros mis experiencias y pensamientos en la materia espiritual, y en este afán de comunicar lo que me pasa me di la cabeza contra la pared una infinidad de veces abriendo mi alma frente a personas que no estaban en la misma sintonía que yo. ¿Nunca te pasó de exponerte contándole algo así de íntimo a alguien y chocarte contra la pared del ridículo (o lo que es peor, la indiferencia)? Estoy desangrando mi alma en frente tuyo contándote que creo haber tocado la eternidad por unos segundos ¿!Y vos me mirás raro, decís “ni idea” y cambiás de tema para hablar de una serie?! Te sonrío y seguimos charlando de Stranger Things, pero por dentro la estoy pasando para el orto.

Si elegís mal el timing, el interlocutor o las dos cosas corrés el riesgo de atravesar una situación muy incómoda y, lo que es peor, poner en jaque tus propias conclusiones espirituales. Todo lo intangible es muy efímero y complejo de explicar con el intelecto, por lo tanto al estar iniciándote en el etéreo camino espiritual cualquier golpe físico puede resonar con muchísima fuerza sobre estas nociones, y lastimarlas fuerte. No todo el mundo está preparado para escuchar lo que tenés para decir: puede no interesarle, no creer en eso, estar en una vibra completamente distinta. ¡Y claro que está en su derecho de no interesarse! Pero con la misma lógica vos también estás en tu derecho de evitarte esa situación: cuando no sientas una conexión trascendental con la otra persona, no le hables de tu espiritualidad. Simple. No te va a entender, te vas a sentir mal y puede que en este impacto le termines quitando peso a lo que habías pensado concluyendo que ‘bueno, quizás lo flasheé”. ¡No necesariamente estás flasheando! Quizás sólo tenés que encontrar las personas que vibren acorde a tu bosque (que van a ser muy pocas) y guardar estas reflexiones para ellos y para nadie más.

Tengo un montón de amigos que no creen en nada intangible y con los que puedo compartir un millón de cosas increíbles de la vida. Pero con el correr del tiempo fui descubriendo que hay muy (muy, muy, muy) poca gente con la que puedo hablar de temas espirituales sintiéndome comprendida. Entre toooooooda la gente que se cruzó por mi vida en estos 27 años y medio que llevo transitando este plano no se me ocurren más de tres o cuatro personas. Y eso es algo que tuve que entender a los golpes.

Además de elegir el interlocutor, el momento y el lugar, hay que tener mucho cuidado con las palabras que usamos para describir estas experiencias. Sobre esto reflexionó Rudolf Steiner, filósofo y educador austríaco con cuyas ideas comulgo frecuentemente. Él escribió que “es menester tratar con delicadeza tal visión espiritual. Lo mejor es no hablar de eso con nadie (…) porque si se intenta describir tal fenómeno por medio de palabras inadecuadas, frecuentemente se cae en crasos errores. Se emplean las palabras usuales, no acuñadas para expresar semejantes cosas y que, por tanto, son demasiado burdas y torpes.” Este es otro concepto importantísimo: tenemos que ser conscientes de que las palabras pertenecen al mundo humano y físico, que fueron creadas por nosotros para describir nuestras experiencias y pensamientos. Por lo tanto, no están preparadas para relatar hechos más trascendentales de manera fehaciente. “No trates de expresar con palabras, ni de analizar con un intelecto torpe, lo que percibes en el espíritu. (…) Considera que, en modo alguno, tu reflexionar iguala al principio a tu nuevo poder perceptivo. Esta facultad razonadora la conquistaste en tu vida, limitada hasta ahora al mundo físico y sensible, y lo que ahora estás conquistando sobrepasa esos límites. Abstente, pues, de aplicar a esas percepciones nuevas y más elevadas, el patrón de las antiguas. Sólo aquel que ya tenga alguna certeza en la observación de experiencias interiores podrá hablar de ellas, estimulando así a sus semejantes.

Así que ya saben mi postura: crean en lo que tengan ganas de creer, que si hay algo que sobra en este Universo son posibilidades y opciones, pero cuiden con mucho amor esa creencia. Lean sobre espiritualidad, infórmense, ejerciten la intuición, compartan sus experiencias y pensamientos con sabiduría y cautela, y guárdenlos cuando sientan que no es el lugar o momento para compartirlos. Por ahora, esa es la única manera que encontré de que no se me vayan destruyendo por el camino. Si encuentran nuevas técnicas para salvaguardar la espiritualidad, ya saben dónde encontrarme.

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4 Comments

  • Reply
    Malen
    8 octubre, 2017 at 3:37 pm

    Hola lali cuanto hiciste de diseño gráfico? Por que dejaste? Muy buena nota

    • Reply
      Lali Bonomini
      9 octubre, 2017 at 11:15 am

      Hola! Muchas gracias 🙂 Hice un año nomás, y después varios cursos específicos. Dejé porque decidí que no tenía tiempo ni ganas para hacer una segunda carrera completa (soy lic en publicidad), y elegí seguir con cursos más cortos que me den herramientas específicas. Ese es el plan actual 🙂

  • Reply
    Cele
    9 octubre, 2017 at 3:09 pm

    Sí, muy de acuerdo 🙂
    “Muchas veces uno cree que regresa con oro pero al salir del bosque todo se convierte en cenizas, como dijo Joseph Campbell.”

    Salir del bosque —-> exponer tu creencia/vivencia/experiencia a quien no pueda (aún) comprenderla :/
    “No cuentes que hay detrás de aquel espejo, no tendrás poder”

    La espiritualidad es una plantita que hay que proteger mientras crece.
    Esos pensamientos me venían mientras te leía Lali! Gracias!

  • Reply
    Erika
    16 octubre, 2017 at 9:33 pm

    Lali definitivamente sos mi gurú , jajaj . Gracias por compartir esto , me siento comprendida 🙂

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