Quiero Aprender

¿Qué es el hygge y cómo puede mejorar mi vida?

Como varios de ustedes ya saben en este momento me encuentro en Berlin haciendo una experiencia de un par de meses. Ya voy a hacer un post exhaustivo sobre esto más adelante (de todas formas pueden chusmearlo todos los días en mi instagram porque tengo una adicción a esa red social), pero resulta importante a fines narrativos hacer esta introducción aclaratoria: del viaje se desprende una pequeña anécdota, y de la anécdota surge el tema sobre el que quiero escribir hoy. Así que ahí vamos.

Antes de venir para Berlin, y dado que planeaba quedarme ‘tanto’ tiempo (me quedaría toda la vida pero), busqué en cientos de blogs de viajeros cuáles eran las cosas ‘no turísticas’ que podía hacer en la ciudad. Encontré montones, entre ellas una librería que me llamó especialmente la atención por su nombre: Shakespeare and Sons. En seguida me hizo pensar en Shakespeare and Co, una cuevita literaria en París que es hasta ahora la librería más linda que conocí en la vida, y además de esta prometedora relación nomenclatural (tuve que googlear esta palabra y les juro que existe) ofrecía a viva voz ‘los mejores bagels de la ciudad’. Comida y recuerdos lindos: se anota en mi cuaderno sí o sí.

Ya en Berlín el día de ayer tuve que hacer unos trámites en la oficina del ciudadano que está ubicada en Friedrichshain, un barrio de la ciudad. Cuando salía de ahí iba pedaleando en dirección a casa y se me vino la investigación pre-viaje a la cabeza… ¿Esa librería linda no era en Friedrichshain? Paré la bici, saqué el teléfono, la googleé. Era en Friedrichshain. Recalculando.

Tras esta pequeña revelación barrial me dirigí hasta Shakespeare and Sons, até mi bici afuera y entré a chusmear libros. En seguida llamó mi atención uno de tapa dura con un diseño muy bonito que decía ‘hygge, the danish art of happiness’ (hygge, el arte danés de la felicidad) y tras hojearlo un rato (disclaimer: nunca sé si es hojear de hoja u ojear de ojos, pero aclarado esto y no sin cierta inseguridad me inclino por la primera opción) me lo compré. Fui al mostrador a pagar, agregué al pedido una limonada y un bagel con semillas y hummus y me senté frente a una ventana enorme a leer. Antes de agarrar ese libro no hubiera sabido describir cómo me sentí mientras me encontraba en esa situación: ese lugar, esa ventana, ese bagel calentito y ese lindo libro. No hubiera sabido que ese sentimiento de felicidad plena y esa alegría de lo simple que te inunda de luz el pecho tenía nombre, pero tras leerlo puedo decirles que ya sé cómo se llama: eso que sentí es hygge.

¿Qué significa hygge?

Hygge es una palabra danesa que representa encontrar felicidad en las cosas pequeñas de la vida. El concepto surgió en y está directamente ligado a Dinamarca, pero se extiende a todos los rincones del mundo. La diferencia con el resto de los mortales es que ellos tienen una palabra para describirlo, lo cual realza el valor que le dan. Para los daneses la necesidad de hygge surgió por el clima característico de su país: al tener en invierno días tan fríos y tan poquita luz diurna, buscaron generar como sociedad momentos y lugares que los hagan sentir calor interno, paz y felicidad en el hogar y las relaciones afectivas. Además, al ser una comunidad pequeña, el sentido de pertenencia y compañerismo les resulta de vital importancia. El danés vive por y para sus momentos de hygge. A mi entender estos lindos, lindos nórdicos son un gran ejemplo a seguir en muchos aspectos… y este no es para nada la excepción.

¿Cómo se pronuncia ‘hygge’?

Antes de seguir desarrollando el concepto quiero hacer un breve paréntesis para la pronunciación de la palabra, porque si bien en el libro tratan de explicarlo tuve que buscarlo en un video de youtube para terminar de entenderlo y supongo que para todos los hispanoparlantes va a generarse la misma duda. Se pronuncia algo así como ‘húgeh’, y ellos lo utilizan como sustantivo, como adjetivo y como verbo. No vamos a calar tan hondo en su formas de uso, solamente quería aclarar su pronunciación y que entiendan que estamos hablando de un concepto de verdad. El hygge no es joda en Dinamarca, y lo bien que hacen. Ahora van a ver por qué.

¿Qué situaciones son hygge?

Hygge es estar leyendo un libro y que tu gato venga a acostarse encima tuyo.

Es despertarte al lado de la persona que amás y llevarle tostadas a la cama.

Es una cena casera en invierno con tus viejos frente a un hogar encendido.

Es un piso de madera y unas pantuflas mulliditas.

Es acurrucarte en la ventana con una manta y un té mientras afuera llueve a cántaros.

Es compartir una copa de vino con tu mejor amiga mientras escuchan un buen disco.

Todo eso es hygge, al menos desde mi punto de vista. Si bien el concepto tiene muchas formas distintas y varía según quién sea el observador, creo que la idea queda representada: es algo así como el ‘cosy’ en inglés o nuestro ‘acogedor’, pero muchísimo más profundo. Es la felicidad en lo simple, es sentirse completo, seguro, es estar aquí y ahora y por este ratito no necesitar nada más en el mundo que exactamente esto que está pasándonos. Eso tal cual es hygge.

Una española en el libro cuenta que usa mucho el término hygge en su vocabulario diario a pesar de no ser una palabra de su idioma natal, porque si bien el concepto existe para todos el hecho de tener una palabra para describirlo la hace sentirse conciente de su existencia. De repente ese sentimiento tiene nombre, ES, puede decirse y escribirse, y este hecho hace que empecemos a ser conscientes de todos esos momentos de nuestra cotidianidad que nos hacen sentir hygge. Al notarlos vamos a saber atesorarlos cuando se presenten y a dónde ir a buscarlos cuando más los necesitemos. Da el ejemplo de no-me-acuerdo-qué-país que tiene como 15 palabras distintas para llamar a la nieve según su color y textura. El hecho de que existan tantas palabras distintas hace que para esta gente la nieve no sea sólo nieve sino muchísimo más, y que le presten especial atención a los distintos fenómenos para identificarlos a todos. La palabra genera consciencia de la existencia, por eso me pareció lindo compartir este concepto: es importante que empecemos a identificar nuestros hygges como tales, y para eso necesitamos saber que existen.

Ayer compré el libro y hoy sin darme cuenta ya estaba generando nuevos momentos hygge en mi vida diaria. Ordené la cocina de una manera que me resultaba más acogedora, poniendo caramelos en tarros de vidrio y dejando elementos de madera a la vista que me hicieran sentir la nobleza y seguridad que por alguna razón me transmite ese material. Me senté en un café y me pedí un chai latte muy rico y calentito, que disfruté sorbo a sorbo mirando a la gente pasar por la ventana. Me puse el pijama, apagué las luces, encendí unas lucecitas de navidad, me preparé un té de limón y jengibre y me senté sobre una alfombra a escribir sobre esto que están leyendo ahora. Encontré mis hygges, y si no hubiera conocido el término probablemente varios los hubiera pasado de largo.

Los momentos hygge son simples, están en todas partes, son fácil de encontrar y hacen que la vida sea bella y nos transmita paz. El único objetivo al compartirles esto es tratar de que ustedes al leerlo y ponerle un nombre al sentimiento (como me pasó a mí) puedan ser más conscientes de los momentos hygge de cada uno de sus días y así aumentar su sensibilidad hacia ellos cuando se les presenten, o cuando ustedes mismos los creen. Y si me pongo en pedigüeña me haría muy muy feliz que si inmediatamente después de leer esto o en los días subsiguientes a haberlo hecho les va cayendo la ficha de cuáles son sus momentos hygge, los compartan acá conmigo. Llenemos el mundo de hygges 🙂

Así que ya saben: Let the hygge games begin, and may the odds be ever in your favor.

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39 Comments

  • Reply
    Emilia
    22 marzo, 2017 at 9:14 pm

    Justo hace muy poquito, en una librería en un rinconcito de Barcelona, me compré un libro sobre palabras intraducibles que contiene algo así como asomos de definiciones y muchas ilustraciones. Así estuve descubriendo palabras nuevas, hermosas y con cuyos significados me siento más que relacionada..
    Está buenísimo explorar los idiomas y todo lo que contienen, cada uno es una cosmovisión diferente.
    Voy a prestar más atención a mis hygges ahora..
    Hermoso artículo.

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:29 pm

      Gracias 🙂 Y es totalmente así, aprender palabras nuevas nos da nuevas visiones. Beso enorme.

  • Reply
    Paulina
    22 marzo, 2017 at 9:28 pm

    Gracias. Acabo de tener un hygge.

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:30 pm

      Gracias a vos ♥️

  • Reply
    Pablo
    22 marzo, 2017 at 9:47 pm

    Me encantó y me hizo pensar la cantidad de momentos hygges que tengo a diario y los paso de largo… rutinariamente, sin disfrutarlos concientemente. Acabo de cenar una tarta riquísims y una porción de queso y dulce de membrillo… Los comí como un perro que come Dogui… Cuando en realidad, con lo que me gusta esa comida, debió ser un momento Hygge.
    A partir de ahora, que le puedo poner nombre a esos momentos (por ahí le cambio el nombre a uno más Argento) voy a ser consciente y a empezar a disfrutarlos… Gracias. Estoy cada día más orgulloso de vos.

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:30 pm

      Te adoro hasta el infinito, pa.

  • Reply
    María Valdez
    22 marzo, 2017 at 9:50 pm

    Hace un mes aproximadamente vi en un instragram que venden libros el mismo libro que te compraste y empece a indagar en Internet pero termine investigando sobre los países más felices del mundo por lo cual tu descripción me ayudo a terminar de entender el termino Hygge. Gracias! Poner en palabras es tan sanador, yo creo que incluirlo a nuestro lexico mental ( así no lo usemos explicitamente , es decir pronunciarlo), tener el concepto nos permite resignificar esos momentos, ser consciente de ellos y ejercitar , poner en práctica vivir el momento , Mindfulness. Excelente el link para saber como prunciarlo. Pensando en nuestra cultura creo que muchos de los momentos Hygge tienen que ver con el mate. Mate con amigas y una buena charla, matear con un familiar cercano, en lo personal acariciar a mi perrita y todo lo que me haga reir. Que sigas difrutando el viaje. Abrazoooo

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:31 pm

      El mate es el rey Hygge en argentina, totalmente! Compartir un mate con alguien es algo súper íntimo y único.

  • Reply
    Sofía
    23 marzo, 2017 at 12:53 am

    Siempre que quería contarle a alguien lo lindo de vivir sola y sus pequeños placeres reconfortantes con uno mismo, nunca encontraba la manera exacta. Ahora la leo en tu post, no creo sea casual. Dentro del top de mi momentos hygge uno es: mañana de sol en pijamas sentada en el piso de mi balcón con mates y un libro. A partir de ahora seguiré encontrando muchos más seguramente. Buena vida por allá!

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:32 pm

      Suena súper hygge tu momento del balcón. Te deseo que encuentres miles 🙂

  • Reply
    Lau
    23 marzo, 2017 at 1:31 am

    OH POR DIOS QUIERO ESE LIBRO!!! AMO QUE ALGUIEN LE HAYA PUESTO UN NOMBRE A ESO!!! SIII CON MAYÚSCULAS TODO!!!! Justo hoy hablaba de la necesidad de tomarse tiempos para contemplar la naturaleza… creo que en algún punto hay una conexión entre ambas cosas. Gracias!!

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:32 pm

      GRACIAS A VOS! CON MAYÚSCULAS TAMBIÉN!

  • Reply
    Cele
    23 marzo, 2017 at 7:29 am

    Bello 🙂 Aporte: no sé si conocés a Carolina Chavate, bloguera y escritora zarpada. Tenía un proyecto que se llama “Elogio a la cotidianidad”, los textos completos están en Face, “Carolina Chavate Blog” o #ElogioaLaCotidianidad en Instagram. Bellas descripciones sobre momentos hygge 🙂 Bello post, disfrutá Berlín, debe estar ya llenándose de flores!

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 12:58 pm

      lo único que leí de ella fue el post sobre que renunció a su laburo fijo y no se murió de hambre, fue una de las cosas que me impulsaron a hacer lo mismo! voy a chusmear el elogio a la cotidianidad 🙂 gracias por la recomendación!

  • Reply
    Lía
    23 marzo, 2017 at 7:47 am

    Hola!! A mí también me dio esa sensación de “¡ah! ¡ésto tenía nombre!” cuando empecé a leer el libro The Little Book of Hygge: Danish Secrets to Happy Living de Meik Wiking. Que el corazón se te entibie tiene nombre. Y hace poquito lo terminé. Pensaba en que tal vez ese que leíste vos podría ser el segundo sobre el tema. Ya veré. Lo importante es eso que decís, ser consciente y generar más de esos momentos tan disfrutables. También hace énfasis que cuanto más rústico sea todo, mejor. Que no se trata de que se necesiten cosas caras sino todo lo contrario y refuerza mucho el tema de la buena compañía. Cuando puse en mi Insta una foto del libro que leí me comentaron “ese libro se está extendiendo como pólvora”. Sí, sería lindo un mundo hyggeado 🙂 Beso!

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 1:09 pm

      sí, totalmente de acuerdo con que cuanto más rústico (menos artificial) más hygge. volver a las raices!

  • Reply
    Caro
    23 marzo, 2017 at 9:59 am

    El martes tuve un día HORRIBLE, apenas llegue a mi casa me acosté, me tape hasta la cabeza y me enchufe los auriculares, en un momento mi novio vino, me dio un beso en la frente y se fue. Ese momento taaaan chiquitito y tan simple te juro que me hizo sentir que el corazón se me envolvió en un paño calentito y me hizo sonreír, ahora se que eso tiene nombre 🙂
    Me encanto este articulo, ojala todos pudiéramos prestarle mas atención a esos pequeños momentos, creo que seria un mundo menos violento y mas feliz <3

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 1:10 pm

      Hermoso tu hygge ♥️

  • Reply
    Paula
    23 marzo, 2017 at 12:31 pm

    El año pasado hice un viaje algo parecido al que estás haciendo, y tuve incontables hygges, solo que no sabía como llamarlos y tampoco pude nunca describírselos a la gente como me hubiera gustado. Gracias por hacer llegar su nombre hasta mi♥️

  • Reply
    Romi
    23 marzo, 2017 at 2:38 pm

    Es imposible no tener Hygge con vos, con tus fotos, con tus escrituras! Compartime tu sabiduría amiga 🙂

    Voy a ir por la vida recolectando mis hygge

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 1:10 pm

      Te adoro amiga hermosa!

  • Reply
    Paula
    23 marzo, 2017 at 7:15 pm

    Quiero el libro pero en español no se otros idiomas jajajaja

  • Reply
    Paula
    23 marzo, 2017 at 7:20 pm

    Lo encontre!!!! Y mañana lo busco…

  • Reply
    Gabriela
    23 marzo, 2017 at 8:25 pm

    Una locura! Estaba sentada en el sillon tomando mates y comiendo a cucharadas un dulce de zapallo que mi mama me mando en una encomienda y que hizo ella misma y leo tu post! Ese es mi momento, la paz de mi depto, el dulce de mi mama, el pijama y la musica, describiste justo lo que estaba disfrutando 🙂

    P.s. No se donde estan los acentos en este celu ja beso Lali!

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 1:10 pm

      Ay, qué belleza de momento.

  • Reply
    Nadi
    24 marzo, 2017 at 12:48 am

    Qué lindo saber que esas sensaciones que te llenan el alma tienen nombre. Puede que así sean más fáciles de explicar. Gracias por esto. Dan ganas de indagar cada vez más en otras culturas.

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 1:11 pm

      La verdad que sí, dan ganas 🙂 Gracias a vos!

  • Reply
    Canfe
    24 marzo, 2017 at 1:17 pm

    Leí esto desde el celular, acostada en mi cama un día no laboral como es el 24 de Marzo, acariciando a mi perra.
    Y eso fue el hygge para mí.
    Gracias Lali por siempre tener cosas tan lindas para compartir.
    Soy una fiel seguidora tuya.

    • Reply
      Lali Bonomini
      12 abril, 2017 at 1:12 pm

      🙂 me gusta que leer esto haya sido un hygge. Gracias a vos.

  • Reply
    kutral
    14 abril, 2017 at 12:16 am

    Aproximadamente media hora antes de ponerme a leer tu blog, estaba acostada en mi cama con un té verde y jengibre penssndo en la perfección del momento. Un beso de mi viejo, unas buenas noches apapachadas de mi mamá, mi tecito, mi hijito durmiendo a mi lado, la luz perfecta y todo donde debía estar.. Pensé que me sentía completa y no sabía como describirlo.. Agradecí y tomé el celular para leer y me topé con tu blog. Gracias a ti ahora sé que tuve un Hygge y me dormiré feliz!

    • Reply
      Lali Bonomini
      26 julio, 2017 at 11:53 am

      Lindos, lindos tus hygge. Gracias 🙂

  • Reply
    Pilar
    18 abril, 2017 at 5:42 pm

    Tuve un hygge cuando te leí, y saber que existe una palabra para ese momento me hace más consciente 🙂
    hermoso todo, gracias por compartirlo!

    • Reply
      Lali Bonomini
      26 julio, 2017 at 11:53 am

      Gracias a vos por leerlo y valorarlo (:

  • Reply
    Fufita
    25 abril, 2017 at 4:56 pm

    Qué lindo lo que escribis, Lali! Te cuento que en Bs As llueve muchísimo, subí empapada al bondi para ir a mi segundo trabajo (y también cursé ya) y leerte me hizo tener un momento hygge. A pesar de que a veces sea difícil banco buscar la felicidad en las pequeñas cosas, qué cuándo nos faltan nos re damos cuenta! Además, tu viaje me hace acordarme mucho de mi ex que está allá también y lo quiero mucho, asique si lo ves saludamelo éxitos y buenas rutas

    • Reply
      Lali Bonomini
      26 julio, 2017 at 11:54 am

      Buscar la felicidad en las pequeñas cosas debería ser una religión, o algo así.

  • Reply
    Ceci
    2 mayo, 2017 at 9:50 pm

    Que lindo que eso tenga nombre!!
    Hace poco decidí dejar de tomarme el bondi y me compré una bici para ir a trabajar. El pedaleo, el viento en la cara y la libertad que me dio la bicicleta, son mi momento hygge del día!
    Otro momento que para mi es fantástico y no sabía como describirlo, el cuando cocino algo, alguien lo prueba y sonrie. Esa sonrisa de las personas que quiero, me llenan el alma porque yo le pongo amor a lo que cocino.
    Hermoso tu blog!

    • Reply
      Lali Bonomini
      26 julio, 2017 at 11:54 am

      Gracias 🙂 Hermosos tus hygge!

  • Reply
    Flor
    16 julio, 2017 at 7:07 pm

    Hace muy poco iba en el cole y sentí la inspiración de escribir. Llegué a casa y tipee (que para mi es “tipié”) esto en la compu. Ahora ya se que el título es HYGGE gracias a vos

    Cosas que me hacen feliz
    Tomarme un cole que nunca tomé, que me lleve por caminos que nunca recorrí de la ciudad y mirar por la ventana; la euforia de mamá cuando apruebo una materia; el orgullo en la cara de papá cuando discuto de fútbol con algún pariente, o cuando vamos juntos a la cancha como en los viejos tiempos (tantos silencios pero tanto se dice al mismo tiempo); los viejos separados de mi amiga que vuelven a estar juntos; sacar un libro de la biblioteca popular (y devorarlo en una semana); la expresión en la cara de mi abu cuando le digo que esta noche me quedo a dormir, o que prepare el mate que tengo la tarde libre; mirarle la expresión a mi primo en el mili segundo que se da cuenta que soy yo la que lo vine a buscar al jardín (juro que nunca vi ojos sonreír así); responderle una duda de la facultad a mi hermano, o que se ría de un chiste que yo hice; el pitido inicial de un partido en el que soy titular, el sonido de la chapa cuando entra la bocha; una birra con mi tía, con mi vieja; una remera nueva que me queda linda; una buena clase en el gimnasio. Si mirás para el costado, millón de razones sobran para encontrar la alegría. No hay que ser tan tonto como para pasar por esta vida sin darse cuenta.

    Y puedo agregar: encontrar alguien inspirador en instagram, entrar a su blog y leer una nota como esta ❤️ GRACIAS!

    • Reply
      Lali Bonomini
      26 julio, 2017 at 11:55 am

      Gracias a vos por compartir todo eso conmigo! Es lindo e importante parar la locomotora y valorar esas cosas y cositas 🙂

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