Quiero Aprender

Sacar belleza del caos

Resiliencia:

1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos.

2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido.

 

En la vida un montón de veces nos pasan cosas malas (muchas de ellas ajenas a nuestra voluntad) que nos hacen sentir infelices: aparece un agente externo inesperado que nos perjudica, perdemos algo que valoramos, alguien toma una decisión que nos afecta para mal. Hay miles de cosas que escapan a nuestro control y contra las cuales por lo tanto no hay mucho que podamos hacer más que aceptarlas y seguir, lo cual en la teoría suena hermosamente simple y en la práctica no lo es tanto. La resiliencia es un laburo emocional y espiritual intenso que requiere mucha energía bien invertida, y realizar esa inversión parece súper difícil cuando tenemos la perspectiva nublada de sentimientos negativos y dolorosos. ¿Cómo hago para salir adelante si ahora en lo único que puedo pensar es en lo para el remil ojete que me siento?

Hace unas semanas leí una frase que me pareció simple, hermosa y muy real: ‘be greatful for your discomfort’, lo que en español traduciría a algo así como ‘agradece tu malestar’. Para mí ahí está la clave de la resiliencia: las cosas malas que nos pasan son en realidad oportunidades, y depende de nosotros el poder verlas de esa manera sin estancarnos en la capa externa de bronca y dolor. Darle aire y luz a la situación para verla desde otro ángulo y, eventualmente, poder llegar a agradecer por su existencia.

En el caos aparente existe un orden, y en esta línea todos los humanos tenemos un desafío por el cual estamos en este mundo y una batería de cosas que aprender para contribuir a nuestra evolución. Si te pasa algo malo, probablemente sea el Universo dándote una oportunidad de aprendizaje. Para mí la vida humana tiene un sentido y está guiada por algo más grande que nosotros, llamalo destino, dios, madre naturaleza, a mí me gusta decirle energía. Esa masa invisible que guía nuestro paso por este plano y que nos lleva por exactamente los lugares que tenemos que transitar para aprender exactamente las cosas que tenemos que aprender. Si no lo logramos ver, volvemos a transitar el ciclo en esa y mil formas más hasta que finalmente lo aprendemos. Quiero decir con esto que cada piedra en el camino, hasta la más dolorosa y pinchuda de todas, es una oportunidad de crecimiento y aprendizaje. Depende de nuestra evolución el saber tomarla como tal.

Y acá volvemos a la dicotomía teoría-práctica: es muy fácil decirlo cuando estás bien, lo difícil es mantener esta filosofía en los malos momentos. Que te caiga un piano emocional en la cabeza y ahí te quiero ver cómo te llevas con el Universo, mi amor. Bueno, sobre eso en parte quería escribir hoy: me pasó, lo apliqué y los resultados me sacan el aire de lo increíbles que resultaron. A fines del año pasado me atropelló un tren emocional y tuve que decidirme por una de dos: o me dejo hundir en el pozo negro, o trepo hacia la luz con uñas y dientes. Opté por la segunda y de esa decisión surgieron muchas luces, entre ellas la siguiente:

cover
Todo empezó así: estaba en mi casa en estado catatónico (¿vieron que cuando uno está mal pone la mente en blanco y dramatiza todo cual novela de Thalía?) cuando de repente perdí el hilo de mi propia tristeza y me puse a pensar en un libro que estaba leyendo hacía unas semanas. Cuando dejé de pensar en eso me di cuenta de que ese pensamiento, extrañamente, tenía la capacidad de hacerme olvidar por un rato de mi estado emocional paupérrimo. Que ese libro, y probablemente tantos otros, me brindaba algo totalmente aislado de mi realidad que me hacía sentir bien. Muy bien, de hecho. Ahí caí en la cuenta de que la ficción podría ser un buen escondite para esos momentos en los que sentía que la vida real era demasiado insoportable y complicada, un rincón perfecto que nadie conocía y que me podía coronar ama y señora de absolutamente todos los juegos de escondidas del mundo. Una cuevita literaria para refugiarme hasta que pase esa lluvia que no había elegido pero que me empañaba los anteojos y no me dejaba ver bien el camino.

Una vez encontrado el escondite, necesitaba algo que me obligara a leer aún cuando no tenía ganas de hacer nada. Entonces se me ocurrió preguntar por twitter qué pasaría si hiciera algo similar a un club de lectura, cuánta gente se interesaría por la dinámica. Para mi sorpresa tuve una cantidad considerable de interesados, y en respuesta creé un grupo en Facebook llamado ‘Los cerebros también se abrazan’. Propuse una fecha/un libro/un lugar (tres de enero/‘La conjura de los necios’ de John Kennedy Toole/El Gato Negro) y nos juntamos a debatirlo. Ese primer día éramos cinco personas (cuatro chicas y un chico) y todo fluyó con una naturalidad muy linda: hablamos de lo que nos había parecido el libro, sensaciones que nos había suscitado, paralelismos con otras novelas, recomendaciones, entre varias cosas más. Dimos por terminada la reunión, nos despedimos y volví a mi casa con una sensación hermosa en el pecho: había empezado a girar la rueda positiva y los resultados que iba dejando a su paso sobre mí eran una maravilla. Me sentía bien, realmente bien, y ese estado era el fruto de mi propia resiliencia.

Los encuentros siguieron, se fueron sumando personas y hoy puedo decir que Navegando Universos (como nos terminamos llamando) ya es un Club de Lectura con mayúsculas en el que pasan un montón de cosas:

-Una vez por mes alquilamos una Usina Cultural y nos juntamos a debatir.

-Por el momento hemos llegado a ser más de treinta personas en una misma reunión. Se generó un grupo súper heterogéneo y rico en el que convive gente de todas las edades y de un montón de ámbitos laborales distintos (un oncólogo, una traductora, una asesora literaria, un ingeniero, una ilustradora, una profesora de literatura, una diseñadora, un publicitario, un biólogo, y qué se yo cuántas profesiones y oficios más)

-Este mes empezamos a incursionar en hacer proyecciones de cine y series.

-Surgieron un montón de amistades entre gente que, de otra forma, quizás nunca se hubiera conocido. Amistades profundas de verdad. Hasta incluso se generó una parejita (!!!)

Y todo eso a raíz de mi malestar. Si yo no hubiera estado mal, probablemente muchas de esas cosas no hubieran pasado. Si las cosas se hubieran dado de una manera aparentemente más positiva o sencilla, mi realidad actual y la de otras personas sería totalmente diferente.

Mi aprendizaje de esto es que si otro día me encuentro viendo todo negro tengo que hacer cualquier cosa menos quedarme quieta: correr, caminar, arrastrarme, avanzar.  En algún punto del túnel siempre está la luz, y del otro lado puede haber un montón de puertas para las que solo yo tengo la llave. Y si un genio mágico me dijera que puedo volver el tiempo atrás a fin de año y evitar que me sucedan las cosas que me llevaron a estar mal, honestamente le diría que muchas gracias pero no, que vuelva por donde vino. Que pude sacar belleza de este caos, y que esa virtud no la cambio por nada.

You Might Also Like

15 Comments

  • Reply
    Yamila
    31 julio, 2016 at 11:52 pm

    No sabia que esto había surgido de tu “malestar” y es hasta gracioso pensar en como van pasando las cosas porque yo caí en Navegando Universos por la misma situación. Como dije el día de la reunión en la que me presenté: quería conocer gente nueva y hacer cosas nuevas que me sacaran de esa rutina que a veces se nos termina haciendo pesada.
    Por muchos mas malestares que nos generen nuevas experiencias <3.

    • Reply
      Lali Bonomini
      1 septiembre, 2016 at 4:59 pm

      ¡Sí! No sé si pedir más malestares, pero sí fuerza para saber verlos desde un lado positivo cuando lleguen. ¡Besos Yami!

  • Reply
    flor
    1 agosto, 2016 at 12:37 am

    Cómo me gusta toparme inesperadamente con este tipo de blogs! Me hacen bien al alma

    • Reply
      Lali Bonomini
      1 septiembre, 2016 at 5:00 pm

      Y a mí me hace bien al alma que te haga bien al alma, así que estamos todos bien :3

  • Reply
    Lau
    1 agosto, 2016 at 1:00 am

    Una geóloga también!! Jajaja Muchas gracias a tu malestar, me sacaste del mío!! Te adoro a vos y a todos los que navegamos universos juntos una vez por mes!! Gracias!!!

    • Reply
      Lali Bonomini
      1 septiembre, 2016 at 5:01 pm

      ¡Hermosa! Espero verte la próxima 🙂 Por más galletitas y libros!

  • Reply
    Valen
    1 agosto, 2016 at 1:21 am

    Me encanto! 🙂

    • Reply
      Lali Bonomini
      1 septiembre, 2016 at 5:01 pm

      Gracias 🙂

  • Reply
    Gucci
    2 agosto, 2016 at 8:12 pm

    Ufff siempre me voló la cabeza la noción de resiliencia.
    Lamento que te hayas sentido tan mal, pero me alegra que hayas podido construir algo a partir de toda esa destrucción.
    Sé que NU a mí me cambió el año, así que gracias!!

    • Reply
      Lali Bonomini
      1 septiembre, 2016 at 5:01 pm

      My pleasure! Un encanto haberte conocido, la verdad verdadera.

  • Reply
    Manuela
    5 agosto, 2016 at 12:26 am

    Te adoro!!! Hoy vi tu publicación en insta de tu blog y literal me lo devore en un rato. Quise empezar desde el principio, y con cada post me transmitiste mucha buena energía y consejos muy útiles para aplicar en la vida, me llenaste de energía y tengo ganas de hacer mil cosas yayaya! Y me tengo que ir a dormir para empezar temprano mañana jajaja pero bueno, espero levantarme y sentirme tan positiva como ahora, seguí con tu blog y todos tu proyectos que (yo creo) inspiras a varias personas!!!

    • Reply
      Lali Bonomini
      1 septiembre, 2016 at 5:02 pm

      ¡Me encanta lo que leo! Gracias por compartirlo, de verdad!

  • Reply
    INE
    27 noviembre, 2016 at 9:37 pm

    Comparto plenamente, siempre me gusto creer que la resiliencia es una forma de resurgir. Lindísimo leerte.

  • Reply
    Mai
    29 diciembre, 2016 at 11:36 am

    Sos inspiradora Lali!! gracias

    • Reply
      Lali Bonomini
      2 enero, 2017 at 8:47 pm

      gracias a vos 🙂 !

    Leave a Reply