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Por qué stalkear es una conducta autodestructiva

Va a llegar un día en que me deje de preguntar qué estás haciendo.
Mientras tanto, ¿qué estás haciendo?

Tu ex, la ex de tu ex, la actual de tu ex, la ex de tu actual, esa pibita que te genera celos, ese chico ‘con el que nunca pudiste pero te hubiera encantado’. El stalkeo en esta era moderna no discrimina a nadie y ya es prácticamente una parte de nosotros. El usuario de redes sociales que afirme jamás haber stalkeado a nadie a pesar de saber de lo mal que le hacía, es un mentiroso del demonio. Todos lo hemos hecho y todos hemos terminado alguna noche destruidos por haber visto algo que no queríamos ver.

Pero si bien es cierto que no queremos ver ciertas cosas, la realidad es que en el fondo sabemos que el que busca encuentra y que al ponernos a buscar en esos perfiles algo vamos a terminar encontrando. La pregunta a hacerse entonces es ¿Qué es lo que estamos buscando? Cercanía, información, datos, cualquier cosa que nos haga sentir en control de una situación, aunque después terminemos en un estadío completamente opuesto.

Nunca antes en la historia de la humanidad había sido de tan fácil acceso la intimidad de los demás como lo es hoy. No hace falta que te sigas viendo con la persona, que te expongas preguntándole a otros por ella o que la conozcas siquiera: desde la comodidad del hogar y en pantuflas de conejo tenés acceso directo a todos sus pensamientos, actividades diarias, relaciones y novedades con sólo tipear algunas letras y hacer un par de clicks (previamente poniendo en modo incógnito el explorador, claro, no vaya a ser que alguien agarre tu compu y flashee que sos un stalker).

Las veces que habré hecho esto, Mabel, las veces… Aunque sabía que iba a terminar mal, que no la iba a pasar bien, que no tenía sentido, que era autodestructivo, cada vez que el stalkeo tocó a la puerta de mi vida se la abrí y le hice pasar a tomar el té. Pase nomás, póngase cómodo, acá tiene unas galletitas y un puñal: por favor húndalo bien profundo en el medio de mi pecho hasta que no me queden ganas de sentir nada. ¡Gracias!

¿Por qué nos hacemos esto a nosotros mismos?

No siempre tenemos en nuestra vida a toda la gente que quisiéramos. A veces los dejamos, a veces nos dejan, otras veces simplemente nos alejamos por A, B, C, D o Z. Las personas se unen y las personas se separan, ya nos lo dijo Lost alguna vez con su ‘live together, die alone’: somos el único ser vivo que sin ningún lugar a dudas nos va a acompañar hasta el fin de nuestros días, lo cual implica que en el camino vamos a perder personas que alguna vez nos importaron. Y esas pérdidas hacen que extrañemos, que nos sintamos mal, que nos preguntemos en qué andará el otro, si habrá encontrado el amor, si nos extrañará así de fuerte como nosotros, si le arderán los dedos pidiendo stalkear como nos arden a nosotros en ese preciso momento en el que sin poder controlarlo estamos entrando a todos los malditos perfiles de todas sus malditas redes sociales y estudiando toda la mierda que postearon las últimas horas en busca de mensajes encriptados. ¿Con quién estaba en esa foto? ¿Quién es esta que le likeó? Esa canción tiene que ser para mí, nos decimos. ¿O es para otra? ¿Para quién carajo es? ¿Ya me superó el hijo de puta? ¿No signifiqué nada? ¿El amor no existe? ¿Qué es el amor, al final de cuentas? ¿Qué es la vida? ¿Quién soy yo?

Pausame un segundo ahí, Nestor. Te das cuenta de lo que está pasando, ¿no? Los cuestionamientos existenciales ridículos que te está generando stalkear de más. Dudás de todo, te sentís mal, inventás realidades, ¿y qué ganás? Tristeza, bronca, ansiedad y autocompasión (de la mala). Nada más que eso.

Veamos en hechos el caso más frecuente: el stalkeo al ex. Según un estudio de la Brunel University de Londres, chequear el perfil de Facebook de la actual pareja de tu ex puede tornarse literalmente adictivo y retrasar (o negar completamente) la superación de la relación, disminuyendo tu autoestima, aumentando tu miedo al rechazo y potenciando tus celos y desconfianza en futuras relaciones. Te lo está diciendo la University esta, boluda: te estás autoboicoteando.

Cada vez que stalkeamos a esa persona estamos llevándonos de la mano a un reino oscuro de inseguridad y malestar del que cada día que pasa resulta más difícil salir. Y es grave posta, no es joda: el hecho de que esté oculto atrás de emojis y fotitos con filtros no significa que no sea trascendente para tu salud mental. Está mal y es una conducta que hay que parar cuanto antes. Lo tenés al alcance de la mano, sí, ¿Y? ¿Todo lo que es de fácil acceso es para tocar? Pensá en una hornalla encendida… ¿Metés la mano ahí, aunque esté a 5 cm?

Considerá el perfil de esa persona que stalkeás como una hornalla encendida al máximo, con lava alrededor y un orco guardián con un garrote al lado. Exactamente así habría que poder verlo: innecesario, doloroso, masoquista. Poner la mano ahí no sólo te va a lastimar mucho, sino que va a dejarte heridas que van a tardar bastante en sanar (si es que no volvés a meter la mano mañana, y pasado, y el día después de pasado, en cuyo caso vas a terminar con un muñón carbonizado). O sea no-te-acerques-más.

Stalkear en definitiva es un manotazo de ahogado de la desesperación. Es buscar en el otro respuestas que tenés que buscar en vos. Es comprar una falsa sensación de control sobre una situación, cuando todo lo que estás haciendo es perdiendo el control de vos mismo.

¿Y si en lugar de seguir, parás de una vez y ya?

No la stalkees más, no lo stalkees más, no por ellos sino por vos. Frená el piloto automático de la autodestrucción digital, imponete con toda la fuerza de tu voluntad, querete más y usá tu tiempo para otra cosa. Terminala de una vez, dejá de hacerte mal y preocupate por regenerar ese amor propio que machacaste con cada click de más que diste, cada like que viste y cada perfil que investigaste. Ocupate por embellecer tu propio camino y dedicate a la única persona que nunca se va a alejar de tu lado: vos.

Y cuando empieces a sentir de nuevo el ardor que antecede al stalkeo incontrolable, salí a correr. Dibujá. Cociná. Poné una canción a tope y gritala hasta que te quedes sin voz. Andate a un museo. Salí a andar en tren. Mandale un mensaje a una amiga para ir a comer algo rico. Cultivá tu jardincito, en vez de espiar entre la maleza el de los demás. Cuando te quieras dar cuenta vas a sentirte mejor que nunca, ese stalkeo va a ser una historia del pasado y las flores de tu jardín van a ser tan hermosas que ni siquiera vas a tener ganas de chusmear cómo son las de los demás.

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12 Comments

  • Reply
    Lucia
    1 noviembre, 2016 at 9:05 pm

    Increíble realidad, me encanta tu redacción y visión, me haces reír y me siento pasadamente identificada. ..
    Y ahora si veo mi jardín florecer!!!
    Genia, no dejes nunca de escribir.

    • Reply
      Lali Bonomini
      11 noviembre, 2016 at 1:58 pm

      Qué lindo comentario, gracias Lu bella!

  • Reply
    Micaela
    2 noviembre, 2016 at 11:24 am

    Me encanta un montón lo que escribis! Soy freshman de psicología en Uruguay, y lo que planteas me hace bajar mucho lo que nos presentan en la facu más a lo cotidiano. De mucha ayuda! gracias!

    • Reply
      Lali Bonomini
      11 noviembre, 2016 at 1:59 pm

      !!! Qué halago lo que me decís! Gracias a vos 🙂 Me alegra ser de ayuda!

  • Reply
    Victoria
    2 noviembre, 2016 at 12:06 pm

    Admito que te stalkeo esperando tus nuevos posts.
    Y como dice Lucía arriba, no dejes nunca de escribir.

    • Reply
      Lali Bonomini
      11 noviembre, 2016 at 1:59 pm

      Jajaja stalkeame, que así sí me gusta 🙂

  • Reply
    Verónica
    11 noviembre, 2016 at 7:19 am

    Tenes un don para describir la realidad.. espero fluyan tus pensamientos dia a día y que no se corte Que la inspiración y la fuerza te acompañen

    • Reply
      Lali Bonomini
      11 noviembre, 2016 at 1:59 pm

      Muchísimas gracias 🙂 Esperemos que así sea.

  • Reply
    Nahue
    18 noviembre, 2016 at 9:58 am

    El ¨stalkeo¨que describís, se basa en una conexión emocional muy fuerte con la ¨víctima¨ o el ¨stalkeado¨ …. sea de relaciones pasadas, o en un algo que nunca fue, pero nos hubiese gustado que sucediese.

    Creo que existen otras formas mas impersonales, que tal vez ayudan a moldear nuestra propia personalidad, a partir de aquellos rasgos en anónimos que nos interesan, y no veo porque seria una práctica autodestructiva en tales casos (sacando que seas un freaky persecuta, o un pichón de psicópata).

    También el tiempo dedicado al stalkeo de tal o cual persona (anónima, conocida, ser querido) es una variable a analizar… en fin..

    Llegué a este blog stalkeando a Lali.. 😛
    Lindo blog!

  • Reply
    Marcos David
    3 mayo, 2017 at 9:20 pm

    Gracias Lali, me hizo muy bien leer esto.

  • Reply
    Hosting
    8 septiembre, 2017 at 3:08 pm

    Sin embargo, la continua realizacion de este tipo de conductas pueden ser un factor de riesgo y causa por la que la persona se autodestruye.

  • Reply
    solitaenelcolumpio
    16 octubre, 2017 at 4:20 pm

    te sigo en insta! es la primera vez que veo tu blog!.. no puedo dejar de leerlo <3!

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